Palacio Real de Olite.

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  El Castillo de Olite es una de esas estructuras que cautivan al viajero por la inmensidad que representan en medio de un paisaje natural, conservando los vestigios de la arquitectura antigua y además, increíbles historias y leyendas que a lo largo de los años se fueron construyendo en torno a su presencia.Este palacio se encuentra situado a aproximadamente 40 kilómetros de Pamplona, en la localidad de Olite y está catalogado como una maravilla de los castillos con estilos góticos europeos. Con respecto a su historia, es importante destacar que se trata de una antigua construcción romana del siglo III, in embargo, con el paso del tiempo se le fueron dando varias modificaciones que lo dejaron con el aspecto actual.
  Además, en el año 1925 fue declarado Monumento Nacional y en su época dorada fue residencia de los reyes de Navarra.15117.gen18798001
  Por otro lado, la estructura del Castillo tiene tres divisiones principales. En primer lugar se encuentra el Palacio Viejo, actualmente utilizado como un parador de Turismo; luego las ruinas de la capilla de San Jorge y finalmente, el Palacio Nuevo, que se trata del sector al cual se realizan las visitas.foto559  Asimismo, el castillo posee una gran cantidad de subterráneos, los cuales recorren gran parte de la población de Olite, como también algunas torres aisladas y galerías con salidas ocultas y puertas secretas que fueron realizadas con la intención de aumentar la seguridad de la fortaleza; estas distintas galerías y construcciones dan lugar a la leyenda que cuenta que el castillo de Olite posee tantas habitaciones como días tiene un año.
  Palacio Real de Olite, corte de los Reyes navarros hasta la conquista de Navarra y su incorporación a la Corona de Castilla (1512), fue uno de los castillos medievales más lujosos de Europa. Así, un viajero alemán del siglo XV escribió en su diario, que hoy se conserva en el British Museum de Londres: “Seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso y de tantas habitaciones doradas”.

Historia.
  Fue Sancho VII el Fuerte, a finales del siglo XII y principios del XIII, quien construyó un primer recinto defensivo sobre los restos de una construcción romana. Sus sucesores de la casa de Champagne, Teobaldo I y Teobaldo II, lo mejoraron y ampliaron en lo que constituye el Palacio Viejo.  La primera ampliación del Palacio la realizó en 1350 Carlos II el Malo al construir la capilla de San Jorge, al sur del mismo.3615169858_dca3163b0c_o  Pero el impulso definitivo para la construcción de una sede real de carácter permanente y el emblema más representativo del viejo Reino de Navarra, lo dio Carlos III y su esposa doña Leonor.
  Ellos van a ser los artífices de la construcción del Palacio Real “que tenía tantas habitaciones como días el año”. El derroche económico, creatividad y capricho va a convertirlo en un palacio de ensueño, uno de los palacios más esplendidos de Europa en su época.
  El Palacio es un complejo conjunto irregular de torres, estancias, galerías, jardines y patios que le confieren un aspecto anárquico y una singular silueta que sobresale sobre el caserío de la ciudad. A pesar de esa aparente anarquía el aspecto exterior es majestuoso.logo  Destacamos en las obras a Martín Périz de Estella, maestro mayor de mazonería y director de la obra de cantería, y al moro tudelano Lope el “Barbicano” encargado de las obras de carpintería. Acompañaron al monarca y conocieron los castillos franceses de la familia de Carlos III y los castellanos de la familia de la reina Leonor. Mención especial merece Jehan Lome de Tournay, tallador de imágenes, que sería el escultor más destacado en las obras del palacio y en todo el reino de Navarra. Numerosos artistas y de muy diversa 3614352435_4fc02a2cca_oprocedencia se encargaron de decorar elegantemente el Palacio: así, moros y franceses realizaron hermosas yeserías, moros tudelanos se encargaron de cocer ladrillos barnizados y azulejos, pintores catalanes decoraron las estancias, además de otros artesanos entre los que se encontraban vidrieros, tapiceros, bordadores, argenteros, relojeros y armeros.
  Comienzan las obras a impulsos de doña Leonor en 1399, que mandó construir junto a la iglesia de Santa María la capilla de San Jorge y la “Cambra et morada” de la reina. A partir de 1400 Carlos III continuará las obras y seguirá de cerca el proceso constructivo. Primero se levanta el núcleo central donde se alojaba la gran cámara del rey y a partir de él se fueron añadiendo las principales construcciones: las cámaras del Rey y de la Reina, la galería de yeserías mudéjares,Palacio-de-los-Reyes-de-Navarra-de-Olite1  el Mirador del Rey de elegante tracería gótica, la torre del Homenaje de casi 40 metros de altura. Para llegar a la cima hay que subir 133 peldaños, pero las vistas sobre Olite y su comarca son excepcionales.  La torre del Aljibe, la torre Ochavada o de las Tres Coronas, la torre de los Cuatro Vientos y la torre de la “Joyeuse Garde”, atalaya, o del vigía. Especial cuidado se pone en la adecuación de cuidados jardines, como el Jardín de la Reina adosado a las cámaras reales, los patios inferiores de los Toronjales y la Pajarera, y amplios jardines exteriores con vides, frutales y exóticas flores llegando a estar suspendidos a 20 metros del suelo. Para que el patio no se hundiera por el peso de los macetones, se ordenó levantar una sala de arquería subterránea para hacer de contrafuerte.3153FotoTH9 Es la Sala de los Arcos o de los Murciélagos.
  Destaca el complejo hidráulico que dotaba de agua a los jardines. El agua venía por conducciones desde el Cidacos y era remontada a la torre del Aljibe por medio de un mecanismo con cangilones para ser distribuida por tuberías de plomo a las fuentes y jardines.
  Jardines colgantes, toronjales (naranjos), gayolas (jaulas) de pájaros y ardillas, el estanque de la “taillada” con cisnes, aves de rapiña (azores y halcones) y jaurías de perros para las cacerías, y un verdadero zoológico: leones, un lobo cerval, un camello, varios gamos, un avestruz … incrementándose en tiempos del Príncipe de Viana con jabalíes, lobos, una jirafa, un papagayo y varios búfalos, completaban la imagen colorista y llena de vida y agitación de la Corte del rey Noble dándole un toque exótico.7632080046_1f2446997c_b  Durante el reinado de Carlos III Olite gozó de paz, prosperidad y fastuosidad palaciega. Se celebraron varias veces Cortes del Reino. Aquí muere la reina doña Leonor en 1415 y diez años más tarde su esposo Carlos III. Grandes fiestas con muchos comensales y suculentos manjares, amenizadas por músicos y juglares, tenían lugar en las estancias del Palacio. Cacerías de venados en el monte encinar, caza de cetrería en los términos de “la Falconera” y torneos alegraban la vida cortesana, celebrándose también corridas de toros con motivo de importantes acontecimientos. También hay que añadir la actuación de prestidigitadores, equilibristas, maestros de esgrima, el entretenimiento con enanos, bufones y locos (simuladores), las danzas, representaciones, etc.
images  Además de Carlos III y doña Leonor otros personajes ligados a la vida en palacio fueron su hija Doña Blanca y su nieto Carlos Príncipe de Viana. El Príncipe pasó su infancia y aquí se celebró con suntuosidad su boda con la joven flamenca Agnes de Clèves. Siendo rey por derecho no pudo reinar por la ambición de su padre Juan II de Aragón y por la colaboración egoísta de su madrastra doña Juana Enríquez. El bando beaumontés, vinculado a la casa real por la sangre y las prebendas, siguió la causa del Príncipe de Viana y de su hermana, de trágico destino, doña Blanca, hasta la muerte de la misma en Orthez. Después pasó a servir a Castilla. La vida en palacio perdió su esplendor.
  Una bella estampa nos proporciona el viajero alemán Muncer que se detiene aquí al tiempo de contraer matrimonio el Príncipe de Viana con Agnes de Clèves (1439).
3153FotoTH8“Caminando pues por dicho reyno, llegue a una buena ciudad llamada Olite en la cual estaba el principe que por entonces era Rey de Nabarra, puesto que el reyno entero le obedecia mas que a su mismo padre el cual andaba siempre enemistado con su pueblo. Llebome un heraldo ante dicho principe o Rey el cual era muy joben; tratome amistosamente; hizo lo que yo le pedi y mando que me condujesen al aposento de su mujer, que era de nacimiento de la casa de Clebes. El heraldo me hizo ber el palacio; seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo mas hermoso, de tantas habitaciones doradas. Vilo yo entonces bien; no se podria decir ni aun se podria siquiera imaginar cuan magnifico y suntuoso es dicho palacio”.
  El Palacio fue residencia ocasional de don Francisco Febo y su madre doña Magdalena, así como los últimos reyes de Navarra, Catalina de Foix y Juan III de Albret, que realizaron las últimas reformas significativas.Olite. Sta Maria Real-6993-PATXI URIZ
  Tras la conquista de Navarra en 1512 el palacio se convertirá en residencia de los virreyes al cuidado de un conserje o alcaide, según lo acordado en las cortes que Fernando el Católico convocó en Burgos en 1515. Durante la Edad Moderna fue mansión ocasional de los virreyes y escala esporádica de los monarcas españoles en sus contadas visitas a Navarra.
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