Armaduras Medievales

  Está extendido y es generalmente aceptado el concepto de que las espadas y demás armas medievales pesaban muchísimo, y que tan sólo los hombres más fuertes podían ser guerreros y manejarlas con soltura. Se ha dicho que la famosa Tizona, la espada del Cid, pesaba 11 kilos, y que sólo él podía manejarla.

Espadas Medievales.

  Espadas Medievales.

  Además, para el profano en la materia es fácil llegar a esta conclusión por la sencilla razón de que nunca ha tenido una espada medieval auténtica en las manos, y porque si ha sostenido alguna espada casi con seguridad habrá sido una de las réplicas para turistas, cuyo único objeto es servir como elemento decorativo.
  Si las espadas auténticas fuesen realmente así de pesadas, no las habría usado nadie. Pensemos en que a la guerra iban toda clase de hombres, de muy variada condición física, y que todos ellos podían portar espadas, sin ser necesariamente réplicas de un culturista.
  Todos estos hombres tenían que servirse de un arma que les permitiera un manejo suelto y flexible, además de rápido, pues en una batalla se está rodeado de enemigos y hay que moverse en todas direcciones con presteza. Además el arma debe permitir que se la use durante un espacio de tiempo razonablemente largo sin agotar a su dueño, pues un guerrero agotado es un guerrero muerto.

Espada Jineta Arabe.

Jineta Arabe.

  Los armeros medievales eran excelentes artesanos que experimentaban hasta conseguir espadas que combinaban a la perfección las cualidades de poder de corte, resistencia, equilibrio y ligereza El peso de las espadas que se usan a una mano está entre un kilo 300 gramos y un kilo 600. Las espadas de mano y media, un kilo 600 gramos y dos kilos, las grandes espadas de guerra, unos tres kilos, y los espadones de dos manos usados en el renacimiento rondaban los cuatro kilos y medio.
  Por cierto, la espada del Cid era una Jineta árabe, que se usaba a una mano y cuyo peso no superará el kilo 700 gramos.
Escudo Hospitalarios.

Hospitalarios, año 1113

  Por extensión, podemos incluir en lo antes mencionado a todas las demás armas medievales, incluyendo los escudos. También se tiende a creer que los escudos medievales eran grandes y de acero, muy pesados y resistentes. Las Hachas y lanzas, los martillos, las mazas, las armas de asta y demás nunca fueron artefactos demasiado pesados como para impedir su correcto manejo por parte de un hombre normal, y los escudos eran de madera, si acaso con la piel de un buey curtida y tensada encima.  Si el escudo pesase demasiado al guerrero se le cansaría el brazo y al poco rato no podría alzarlo para defenderse de los ataques, aparte de que un escudo de madera bien construido se basta para detener los golpes de casi cualquier arma.Se hicieron escudos enteramente de metal, pero siempre eran modelos pequeños , como los broqueles, o versiones más pequeñas de los escudos heráldicos o de lágrima. Los escudos que usaban los ballesteros para guarecerse de las flechas enemigas mientras recargaban sus lentas pero potentísimas ballestas, y que les cubrían el cuerpo entero, se llamaban Paveses, y estaban hechos de mimbre.

LAS ARMADURAS. 
  Existen varios tipos de armadura, como por ejemplo la cota de malla, la armadura de cuero endurecido, la brigantina, la coraza, etc… Como norma general, estas armaduras son metálicas, lo que implica necesariamente que pesarán un buen número de kilos, y algunas son rígidas, lo que significa que impedirán la total libertad de movimientos de su portador, pero de ahí a pensar que no se podrá mover media un abismo.

Armadura medieval.

Armadura Medieval.

  Como cualquiera puede imaginar, una armadura sirve para protegerse, ya sea de los tajos de las armas, ya sea de las flechas, ya de los golpes aplastantes, y a ser posible de todos ellos, de modo que si se piensa un poco es bastante absurdo llegar a la conclusión de que las armaduras no permitían moverse al guerrero, pues de ser eso cierto, en lugar de una protección sería una trampa mortal, y absolutamente nadie con dos dedos de frente las usaría. Con respecto a la libertad de movimientos cabe exactamente el mismo comentario.

La armadura de malla.

Malla 4 en 1

Malla 4 en 1.

  La armadura de malla es una armadura constituida de anillos de hierro entrelazados entre sí en un patrón complejo que se denomina 4 en 1 es decir un anillo sujeta cuatro.
  La invención de la armadura de malla se atribuye a las tribus celtas.   Se comenzó a usar alrededor del siglo V a.C y desde entonces hasta el siglo XVI, la armadura de malla se divide en varias piezas: La cota de malla, el almófar y las brafoneras

Cota de malla.
  La cota de malla es básicamente un camisón; los había de 2 tipos para infante y para caballero, las de caballero eran de manga larga con mitones incluidos, las de infante normalmente eran de manga 3/4 o incluso sin mangas.  Debajo de la cota de malla, para llevarla cómodamente se usaba el gambesón, que era una especie de jubón acolchado.

Cota de Malla Armadura Medieval.

Cota de Malla.

  Una de las prendas más empleadas en la Edad Media como protección del cuerpo del guerrero fue el gambesón y sus variantes gambax, gambesina, gambete y gambeto. Se trataba de ropajes gruesos hechos de paño basto que mitigaban bastante los golpes del enemigo durante un combate.  El gambesón cubría el cuerpo, los brazos y parte de las piernas y servía para proteger el cuerpo de las infecciones que pudieran crear las rozaduras con las piezas metálicas. Su estructura acolchada servía también para soportar los golpes del oponente, de los cuales, la flexibilidad de la malla no protegía. Habitualmente fabricado en lino o algodón, el relleno variaba y podía ser de retales o pelo de caballo.
Gambeson

Gambesón.

  Para los soldados comunes que no podrían permitirse cota de malla o armadura, el gambesón, combinado con un casco como única protección adicional, siguió siendo una imagen común en campos de batalla europeos durante toda la Edad Media y su declive.
  En ocasiones, también se llevaba el peto de cuero encima del gambesón.

Almófar.

Almófar

Almórfa.

  El almófar es una protección para la cabeza, el cuello y una extra para los hombros, se hacía de tres piezas; Gorro, cubría la cabeza. Sabana, cubría el cuello y parte de la garganta. Manto de obispo o gola, cubría los hombros, además de esto el almófar tenía una extensión en la sábana en la parte baja para cubrir el cuello.
  Debajo del almófar se usaba una crespina acolchada o gorro de tela, para vestirlo sin daños.

Brafoneras.
Brafoneras.  Las brafoneras eran protección para las piernas, algunas cubrían los pies, las hay de dos tipos; cerradas y ajustables, las brafoneras cerradas cubrían toda la pierna por completo pero la movilidad era escasa, las ajustables como su nombre lo dice se ajustaban a la pierna por medio de unas correas que se ponían atrás de la pierna.

Historia Armadura de Malla.
  La armadura de malla era muy cara, los únicos que portaban una armadura completa eran Reyes, Príncipes y Caballeros, Cuando un caballero moría le dejaba su armadura a su hijo si no tenia heredero la dejaba a su escudero.
  Llegó a su máximo auge en el siglo IX y hasta la segunda mitad del siglo XIII fue la encargada de proteger la vida de las personas que iban a la guerra.

Hauberk.

Hauberk

  Durante los siglos IX a XIII la cota de malla que portaban los caballeros se llamaba Hauberk, era un camisón largo con mangas largas que terminaban en mitones (especie de guante de punto, que solo cubre desde la muñeca inclusive hasta la mitad del pulgar y el nacimiento de los demás dedos) y un faldón que llegaba hasta las rodillas, algunas incluían un almófar.
  Los infantes no podían costearse una hauberk de tal magnitud así que algunos infantes con alguna adquisición portaban almófares y algunos adinerados una camisa hasta medio muslo y de manga 3/4, también algunos caballeros podían utilizar manga 3/4.Armadura de Malla.  En la segunda mitad del siglo XIII la cota de malla redujo su tamaño, las manga largas pasaron a ser a 3/4 y el faldón se redujo un poco.
  En la primera mitad del siglo XIV la cota de malla paso de ser una hauberk a ser una Byrnie, estas eran de manga hasta los codos con un faldón hasta medio muslo, en esta época la armadura de placas comenzaba a dominar los campos de batalla pues los caballeros y algunos infantes portaban armadura de placas en brazos y piernas, además los yelmos ya bien desarrollados contaban con un manto de obispo quitando popularidad al almófar.
  En el siglo XV la cota de malla paso de ser una Byrnie a ser un gambax con pedazos de malla dispuestos en donde la armadura de placas no cubría como en las axilas, algunas partes de los brazos y en los testículos, contaba con un faldón que llegaba a las caderas, esto perduro hasta el siglo XVI donde después de este siglo la malla se dejo de usar pues por la aparición del mosquete, la malla y la armadura de placas no presentaban ninguna protección.
  El peso de una armadura de malla medieval era de 15 a 20 kilos.

Sobre la cota de malla llevaban los caballeros una sobrevesta o cota de armas, que más tarde se adornó con los emblemas y figuras propias y distintivas de cada uno (cotas blasonadas).Armadura Completa.

Aleta.
  En los combatientes de los siglos XIII y XIV, se llamaba aleta a la pieza destinada a defender el hombro.

Zbroja Jana III

  La aleta consiste en dos pequeños rectángulos iguales reunidos por su lado más largo de modo que forman un tejadillo de dos planos inclinados, generalmente blasonada. Algunas veces se componían de launas articuladas. Aplicadas en el siglo XIII a los hombros, eran de cuero o cuerno siendo de notar que fue la primera pieza de hierro que se colocó sobre la cota de malla y, por tanto, el principio de la armadura de placas o de platas. Se enlazaban bajo la axila y por medio de un juego de correas venían en el momento del combate a apoyar su cabeza contra los lados del casco, formando así dos planos inclinados que hacían resbalar los golpes.

Brigantina.
  Una brigantina es una coraza usada entre los siglos XIV y XVI, formada por laminitas a modo de escamas sujetas con roblones sobre una tela fuerte.
  Se distinguían las de guerra de las de torneo, en que las primeras se abrochaban sobre el pecho y las segundas al costado derecho.

Brigantina.

Brigantina.

  La brigantina era una defensa de cuerpo formada con hojas de hierro o acero colocadas a manera de las tejas y clavadas sobre un justillo de tela o piel, cubierto de terciopelo o seda sobre el cual se destacan las cabezas de los clavos dorados y hasta cincelados. El interior del justillo dejaba ver el remache inferior de los clavillos hecho sobre rodajas de metal.  Después, se cubría esta guarnición interior con un tejido o piel sencilla.
  Las más antiguas son de la segunda mitad del siglo XIV. Eran largas y bajaban hasta las rodillas, sin marcar la cintura. Al principio del siglo XV, se acortan y toman una forma más elegante con mangas completas. En su origen esta especie de jaco, no lo usaban más que las gentes de a pie y los que primeramente las emplearon fueron los bandidos.

Jack chains.
  Eran unas tiras de metal cosidas en las mangas del gambesón desde los hombros hasta las muñecas. Posteriormente fueron incorporados discos de metal para cubrir los codos y los hombros.

Armadura de placas.
  En el período de transición de la cota de malla a la coraza completa, la armadura de un caballero fue adquiriendo una serie de protecciones rígidas sobre la cota de malla, para proteger articulaciones y el torso.

Evolución Armadura.

Evoución Armadura.

  A finales del XIII y principios del XIV, las armaduras se componen de pocas piezas en chapa.
  Básicamente se vestía sobre la cota brazos armados, sin estar estos cerrados, en algunos casos sin hombreras, o con hombreras muy pequeñas. Solían carecer de navajas en las coderas (en sus primeras tipografías).
  Las protecciones son parciales, los brazales y grebas son del tipo “bóveda de cañón”, es decir no envuelven completamente la extremidad como un tubo, si no que la cara interior de los brazos y la posterior de las piernas queda desprotegida.
  La evolución de la armadura, se hace muy patente a mediados del XIV, con la aparición de piezas más complejas, que proporcionaban una mayor protección al caballero.
Armadura de Placas.

Museo De armas de Madrid.

  Empezamos a ver brazos armados completos, con los antebrazos cerrados, coderas enervadas y con navajas, así como guanteletes y manoplas articulados.
  Hay que resaltar que las cotas de malla empiezan a hacerse cada vez con la anilla más pequeña y tupida. Esto proporcionaba un mayor movimiento a las articulaciones, menos peso y más comodidad.
  Las piernas se arman de los pies a  los muslos, con escarpines y quijotes.
  Las corazas podían ser completas, o llegar solo hasta el principio del vientre. Dependiendo del tipo, se podía llevar un camisón de malla completo, o el gambesón con parches de malla cosidos.
Primeras armaduras.

Primeras Aramaduras.

  En el siglo XV surge ya la armadura completa en la forma más conocida actualmente, con el caballero revestido de la cabeza a los pies.
  Los camisones de malla desaparecen, quedando en su lugar gambesones parcheados de cota cosida en las articulaciones, o zonas que no cubrían la chapa.
  Es un completo mito la idea de que las armaduras de placas, que llegaron a su apogeo a finales del siglo XV, eran artefactos muy pesados e incómodos, que exigían una grúa para izar al jinete y que impedían al combatiente levantarse por sí solo si caía. En realidad, los arneses de guerra repartían excepcionalmente bien el peso por todo el cuerpo y resultaban mucho más cómodos y ágiles que la mayoría de las corazas anteriores. Muchos de ellos pesan en torno a 20-25 kg., no más que los densos y largos hauberks o cotas de malla medievales. Las armaduras de placas, o Arnés Blanco, que se usaban ya en el siglo XV y principios del XVI, es decir, las más completas, venían a pesar unos 35 kilos. Ese era también el peso de las mochilas de los soldados de la primera guerra mundial, y todos hemos visto que con ellas a cuestas caminaban y corrían.
Armaduras.

Armaduras.

  Además, la mochila carga su peso sobre los hombros, igual que la cota de mallas, pero la coraza está repartida por todo el cuerpo, resultando mucho más llevadera. Las corazas eran una impresionante obra de ingeniería medieval repleta de detalles que tenían como fin desviar los golpes de las armas desde donde vinieran, y a la vez permitir la mayor movilidad posible al usuario. En efecto, con una coraza puesta se puede uno mover perfectamente, y tan sólo se verá constreñido para algunas posturas extremas que no se solían adoptar mientras se lucha. Con una coraza se puede pelear, correr, cabalgar y lo que hiciera falta, y por supuesto se puede uno subir normalmente al caballo y levantarse si se cae.Armadura Coraza.   Como detalle revelador, podemos comprobar que lo que acabó convirtiendo a los escudos en obsoletos fue precisamente la armadura de placas, y podemos estar seguros de que eso no habría sucedido si ésta no fuese extremadamente efectiva.
  Evidentemente, un guerrero luchando con una armadura se cansará antes que uno que no la lleve, pero irá mucho mejor protegido y tendrá más posibilidades de sobrevivir que el otro.
  El auténtico defecto de las armaduras es el calor. Cualquier armadura y su correspondiente acolchado interno producen un calor considerable, que viene muy bien en invierno, pero que podía ser asfixiante en verano, más teniendo en cuenta que el metal se recalienta con el sol. Por eso los soldados y caballeros usaban sobrevestas y gualdrapas, para impedir que el sol incidiera directamente sobre el metal de sus armaduras.Armadura Medieval París,   De hecho, las corazas de placas podían emplearse tanto a caballo como a pie, y el diseño modular permitía en ese caso retirar las piezas necesarias para facilitar la movilidad. Sólo algunas corazas excepcionalmente gruesas y pesadas, destinadas a torneos-donde el combatiente apenas había de llevarla unos minutos-, en los que primaba lógicamente la protección contra accidentes, se acercan algo a ese estereotipo. Por ejemplo, los aparatosos toneletes en forma de falda que son parte de los elementos de justa a pie en algunos arneses no pueden tomarse como ejemplo de lo que se llevaría en batalla.
  Una armadura completa consta de numerosas piezas articuladas habiendo llegado a reunirse hasta el número de 250 en un solo combatiente con 25 a 30 kilos de peso, pero las más comunes se reducen a unas veinticinco, distribuidas en los cuatro grupos de cabeza, tronco y extremidades superiores e inferiores.
Partes de Una armadura.

Partes de una Armadura.

  La primera pieza que debía colocarse un caballero al ponerse una armadura medieval era la cota de malla (que podía llevar una capucha o almófar, colocada debajo del yelmo) Después de la cota de malla se ponía el gorjal. A este se le unían la coraza o peto y los guardabrazos. La zona de las piernas se comenzaba a montar por los pies. Las piezas se iban sujetando entre ellas por medio de correas, ganchos, tuercas y clavos.
  En el siglo XV se dio la época de mayor auge de las armaduras de combate, las armaduras de esta época son unas de las más grandiosas, y aunque se realizaban para combatir, nunca se hicieron unas armaduras tan espléndidas. Durante este siglo el caballero iba armado completamente, totalmente envuelto en la armadura.
Armeros de la Edad Media.

Armeros en la Edad Media.

  No podríamos hablar de todo esto sino hubieran existido los armeros, las personas que realizaban el trabajo de crear las armaduras. Este oficio viene de años atrás, y tuvo mucha importancia en el Imperio Romano. Muchas familias completas se dedicaban a esta ocupación. Lo primero que se realizaba en el proceso de elaboración de las armaduras era la forja, después se pulían, se ensamblaban las piezas y se colocaban las correas, los forros y los rellenos, y en el caso de que lo llevara se grababa el escudo o emblema y se adornaban, algunas de ellas con oro. El grabado era la forma más tradicional de ataviar el metal, era un proceso complicado y trabajoso. También podríamos hablar de la heráldica, eran unas insignias o blasones que servían para distinguir a los caballeros en el campo de batalla. Cada noble tenía su propio blasón, y lo estampaba en el escudo, el abrigo o en su bandera. Cada insignia era única e individual. Así pues con las insignias los combatientes podían distinguir a los enemigos.
  Como ya hemos especificado anteriormente, el uso de la armadura medieval fue cayendo en declive, ya que con el invento de la pólvora la armadura dejaba de tener la utilidad por la que se había creado, para los combates cuerpo a cuerpo, lo cual deja de hacerse con este nuevo invento, donde se guardan las distancias.

Cascos.
  Capacete usado desde la época normanda hasta bien entrado el siglo XVI.
  Cascos altomedievales tipo normando, también conocidos como spangehelms. Se usaron en Europa desde siglos durante la Edad Oscura.

En el Siglo XI-XII.
  Estos cascos no son más que spangehelms evolucionados. También son los precursores del Great helm. Son más característicos de la quinta y sexta cruzadas en las que fueron usados también por órdenes de caballeros.Ofrecen una buena protección facial aunque reducen más la visión.

En torno a 1220.
Cascos de diferentes epocas.  Estos ya son yelmos propiamente dichos. Generalizando se puede decir que los great-helms se emplearon desde 1250 hasta 1360. En la segunda mitad del siglo XIV el bacinete los dejará obsoletos.
Ofrecen una protección completa de la cabeza pero no cuentan con visera abatible para facilitar la visión cuando no se está en combate.
  Ahora estamos en la 2ª mitad del siglo XIV. Aparecen los primeros modelos de bacinetes.
  Estos son cascos aptos tanto para caballería como infantería de elite.
  La gran ventaja frente a los greathelms es la visera abatible. Estos tienen una única visagra superior, posteriormente aparecerán también con dos bisagras laterales.
  También a medida que pasen las décadas se harán con visera tipo morro de cerdo supuestamente para dejar mayor espacio entre la visera y la boca, facilitando la respiración. Casco.  Estos bacinetes de visera aplastada son los bacinetes tempranos por excelencia.
Han pasado varias décadas ya desde la aparición de los primeros cascos con visera, que acabaron sustituyendo a los greathelms del siglo XIII.
  Estamos en torno a 1390, el bacinete se “estiliza” dejando un hueco cónico entre la boca y la plancha de la visera para facilitar la respiración.
  Aparecen también bisagras laterales.
  Las bisagras laterales son desmontables (solo hay que sacar el perno de sujeción), pudiendo el portador prescindir de la visera de su casco para ocasiones ceremoniales o de paseo.

Casco medieval.

Caso

  Los kettle-hats, chapel de fer, o capelinas aparecieron en masa en algún momento de la segunda mitad del siglo XII, aunque existen evidencias de diseños en el siglo XI. Estos cascos que imitan la forma de un sombrero, inicialmente pensados para infantería convivieron con el spangehelm y no tardaron en desplazarlo en el siglo XIII.
  Los modelos de los siglos XII y XIII son “toscos” y muy remachados, y generalmente con refuerzo central.
  “Brimmed helmet”, probablemente de origen bizantino, se utilizó mayormente entre los siglos XII y XIII. También fueron utilizados por los rusos, polacos y lituanos.
Casco Sallet

  German, Sallet.

El Sallet (también llamado salade y schaller) fue un casco de guerra que reemplazó al bacinete del norte de Europa y Hungría durante mediados del siglo XV. El casco tipo sallet fue el más común, aunque con diversas variantes y diseños. Algunos sallets tenían visera abatible, otros eran una pieza completa y única, con una ranura para la visión. Tambien existen sallets con una “cola” mas pronunciada o mas corta.

Barbuta.
  Se denomina barbuta a un tipo de casco del siglo XV sin visera y con apertura para la boca y ojos en forma de T y también en forma de Y. Son muy parecidos a los cascos que usaban los hoplitas griegos.
*Para resguardo de la cabeza servían:
-el casco y sus similares protegiendo la parte superior
-la visera que cubría el rostro.
-la barbera para la boca y la barbilla
-la gola que defendía el cuello por delante
-la cubrenuca que defendía el cuello por detrás.
*Para defensa del cuerpo se aplicaban:
-el gorjal o gorguera en la parte alta del pecho y espalda, llegando a sustituir a la gola.
-el peto en el resto del pecho
-las escarcelas que llegaban algo más abajo que el anterior
-los escarcelones, especie de escarcelas que se prolongaban con articulaciones hasta las rodillas
-el guardarrenes, para los lomos
-la pancera para el vientre, hecha de malla
-la culera, para los glúteos, también fabricada de malla
*Las extremidades superiores se cubrían con:
-las hombreras, en el hombro
-los guardabrazos en la parte superior del brazo
-las sobaqueras en el sobaco
-los codales en el codo
-los brazales en el antebrazo
-los cangrejos en la parte opuesta del codo
-las manoplas en las muñecas y manos
-los guanteletes en los dedos y la mano
*Las extremidades inferiores se protegían por:
-los quijotes o musleras para defensa de los muslos
-las rodilleras para las rodillas
-las grebas para las piernas
-los escarpines y zapatos herrados para el pie
-la tarja o tarjeta, que se añadía a dichas piezas en las justas y consistía en un escudito que se fijaba en la parte superior e izquierda del peto y que llevaba pintado el emblema y la divisa del caballero noble.
*Hubo también armadura para los caballos, por lo menos desde el siglo XII, la cual lleva el nombre de barda. Se completó en el siglo XVI y comprende las siguientes piezas:
-testera o frontal, para la cabeza
-capizana para las crines
-petral o pechera para la parte frontal
-flanquera para los lados
-barda o grupera para la grupa.

Partes de la armadura.

Partes de la Armadura.

LAS ARMADURAS DE JUSTA. 
Armaduras para las Justas.  Existían unas armaduras, llamadas de justa, que se construían expresamente para los torneos, y que en efecto pesaban bastante más de lo habitual.En los torneos, los caballeros podían combatir con espada, hacha o maza, y en este caso se ponían una armadura de combate normal, pero también se podía justar con lanza, lanzándose unos contra otros a lomos de sus caballos para intentar descabalgar al rival de un golpe directo, y esto requería una armadura reforzada que pudiese aguantar tales embestidas. En las justas con lanza, sólo eran zonas válidas para golpear la cabeza y el tronco, y por tanto las armaduras de justa consistían en un casco muy pesado y reforzado que se unía a una coraza el doble de gruesa de lo normal, y una espinillera-rodillera también reforzada, amén de un guantelete en forma

Armadura Ecuestre.

Armadura Ecuestre.

de escudo para desviar el golpe a otras zonas. Estas piezas por sí solas pesaban tanto como una armadura completa de combate (sólo el casco pesaba 10 kilos) porque debían aguantar el impacto producido por los dos caballeros a la carrera, pero evidentemente se usaban únicamente para estas ocasiones y es absurdo pensar que un caballero podía llevarla a la guerra.

 LOS PELIGROS DE LOS TORNEOS
  Los torneos, como sabemos, eran festejos en los que los caballeros probaban su valentía y habilidad en tiempos de paz midiéndose con otros caballeros en justas y combates cuerpo a cuerpo.Justa Medieval  La creencia popular es que estas fiestas eran vistas con buenos ojos por todo el mundo, pues el pueblo llano podía disfrutar del espectáculo y la magnificencia de los caballeros pertrechados con sus resplandecientes armaduras luchando entre ellos, y los reyes y señores feudales consideraban que era un buen entrenamiento para sus guerreros cuando no había guerras de por medio. Tampoco es esto totalmente cierto, pues si bien era cierto que las gentes disfrutaban de los torneos como si de festejos nacionales se tratara, muchos de los señores de estos caballeros más que nada los temían, y en consecuencia lo cierto es que los torneos estuvieron prohibidos en casi toda Europa durante muchas decenas de años, de forma intermitente, y algunos de los que se celebraron lo hicieron de forma ilegal. Hay que entender que un caballero es sobre todo algo muy caro. Aparte de que para ser caballero se tenía que haber superado un aprendizaje previo de varios años, hay que sumarle a esto el coste de las armas, las armaduras, la cría y entrenamiento de los caballos, la armadura del caballo, los pajes, escuderos y heraldos, y todo lo que rodeaba al caballero y que acababa teniendo un coste altísimo. Todo esto se podía perder absurdamente en un torneo sin haberlo utilizado nunca en la práctica de ninguna batalla, pues los torneos eran muy peligrosos y prácticamente siempre  Justa Medieval. fallecía algún caballero. En un torneo celebrado en la ciudad alemana de Neuss, parece ser que murieron 80 caballeros, según algunos de asfixia, y según otros por la violencia de los combates. Además, una regla de los torneos de los siglos XII y XIII señalaba que el guerrero que derribara a un caballero tenía derecho a quedarse con su caballo, su armadura y pedir rescate por él. Esto representaba un dineral, y muchos caballeros fueron a la ruina por competir en los torneos, mientras muchos otros tenían a sus vasallos exprimidos a impuestos para pagarse la afición a las justas.
  En resumen, que en los torneos un caballero casi tenía más posibilidades de sucumbir o arruinarse que en una batalla real, y esto desde luego significaba un despilfarro de dinero y fuerza militar que algunos señores no estaban dispuestos a admitir en sus dominios.

Armadura Beltane.

Armadura Restaurante Beltane.

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ALIMENTACIÓN Y GASTRONOMIA EN LA EDAD MEDIA.

 La historia Medieval en España.
  La historia medieval de España abarca desde la caída del Imperio romano de Occidente en el siglo V (aunque no deja de ser un período de transición) hasta el fin de esta edad, que tradicionalmente se considera finalizada a mediados del siglo XV en Europa y en España marca un año significativo el de 1492 con el descubrimiento del nuevo mundo y la conquista de Granada expulsando de la Península Ibérica a los musulmanes.
  Poco se sabe acerca de cómo se guisaba en la España anterior a la dominación romana. Con las legiones de Escipión penetraron en ella los conceptos culinarios de Roma y dos aportaciones materiales realmente fundamentales: el ajo y el aceite de oliva.

A los romanos les gustaban las comidas fuertes, violentas (y a los hispano romanos es de suponer que también).

La cocina romana subsistió, en parte, después de las invasiones; los bárbaros acomodaron sus costumbres y sus gustos a los del país romanizado, pero impregnándolos de rusticidad y primitivismo.
Diferentes oficios en la edad media.
La cocina Española durante el Medievo.
  La cocina española durante el Medievo sufriría un enriquecimiento de nuevas técnicas procedentes de tres culturas, esta situación contrastaba con las cocinas del resto de Europa durante este periodo medieval, cuyo único contacto con el exterior era mediante las cruzadas. En la península por el contrario aparecen tres culturas, con tres religiones diferentes, con normas dietarías diferentes impuestas por sus religiones. Tres formas diferentes de comer, de preparar los alimentos y que al convivir generaron una diversidad culinaria en el territorio peninsular poco conocida en Europa hasta esa misma época.

El pan en la edad Media.
La elaboración de pan en la edad media.  El pan fue algo característico de la alimentación medieval, sería la base alimenticia de las clases populares, pudiendo constituir el 70 % de la ración alimentaria del día. Se estima que el consumo de pan en varias regiones pudo llegar a ser muy similar al 1–1,5 kg por persona y día.
  Bien es cierto que los campesinos tomaban las harinas menos refinadas y su pan habitualmente pan de centeno, cebada, alforfón, mijo y avena , era más negro y con mayor contenido de salvado. El arroz, introducido en España por los árabes se mantuvo demasiado caro como para ser empleado en la fabricación del pan. El pan que se elaboraba en la cultura sefardí procedía de una masa cocida dos veces (el lunes y el viernes) y su aspecto era seco, se guardaba en jarras y posteriormente se humedecía con agua o aceite. Las harinas refinadas de trigo consideradas como unas de las más nutritivas, se reservaban para la elaboración de pan blanco que comerían las clases altas, los panaderos cocían panes grandes que frecuentemente se utilizaban como plato donde reposar los alimentos que se comen.
  Aquellos alimentos que acompañaban al pan se denominaban “companagium”.
Durante los periodos de escasez en las cosechas de cereal se empleaba como sustituto a estos algunos frutos secos tales como las nueces, las legumbres secas, helechos y una amplia variedad de materia vegetal. La alternativa a aquellos que no podían adquirir pan era siempre las gachas.
  Las gachas son un plato sencillo que se elabora cociendo granos de avena (normalmente molidos, aunque también machacados, cortados o en harina de avena) u otros cereales, frutos secos o legumbres en agua, leche o una mezcla de ambas. Suelen servirse calientes en un cuenco o plato. Las gachas de avena y sémola son las variedades más populares, si bien también se emplean otros cereales como, la cebada y el maíz,
  La importancia del pan como un alimento diario, convertía a los panaderos en un elemento social de gran importancia para la comunidad. Se mejoró la cocción del pan gracias a la confluencia de dos hechos: la introducción de hornos dentro de viviendas gracias al uso de nuevos materiales de construcción, resistentes a las altas temperaturas, y la fabricación de molinos cerca de estos hornos. Así, aparecieron las primeras tiendas especializadas en venta de pan -panaderías- Entre los primeros gremios de la ciudad que se organizaron estaban, naturalmente, los panaderos
  Las legumbres al no ser muy panificables, generalmente se molían en forma de harina y se disolvían en potajes. La mayoría de la población comía gachas, antes de la llegada de los moriscos, igual que en el periodo romano. En algunas ocasiones se remojaba un pedazo de pan en una salsa, que contuviese vino, leche o cualquier otra sustancia líquida, a esto llamaban sop. Horno de pan en la edad media.   Todos ellos precursores primitivos de los potajes y cocidos, la más popular entre los sefardíes era la adafina, que posteriormente se elaborarían con mayor empeño a lo largo de la geografía española.
  Otros alimentos como puede ser la carne, los huevos y el pescado eran completamente estacionales. Algunos detalles de la cocina española de la época se pueden ver en poemas literarios de la época como el Cantar de mio Cid en el que los caballeros cristianos adoban el conducho, pan y vino mezclado con algún grano de trigo.

 La conservación de los alimentos en la Edad Media.
   métodos de conservación de alimentos eran escasos, y se reducían al control mediante su inmersión en sal: los salazones. Un método destinado a preservar los alimentos, de forma que se encuentren disponibles para el consumo durante un mayor tiempo. El efecto de la salazón es la deshidratación parcial de los alimentos, el refuerzo del sabor y la inhibición de algunas bacterias.
  Existe la posibilidad de salar frutas y vegetales, aunque lo frecuente es aplicar el método en alimentos tales como carnes o pescados. Un ejemplo muy común es el jamón.

Las carnes en la Edad Media.
Elaboración de la carne en la edad media.   La mayoría de la carne proviene de animales domesticados. Era la carne de corral, el pescado, las aves y la verdura los ingredientes que formaban parte de los menús habituales.
  Las piezas de caza salvaje presentes en las mesas de los nobles, la mayoría procedente de las cacerías en las que ellos mismo participaban. Más que un alimento, era una muestra de poder y control sobre los dominios y las tierras (la caza estaba prohibida a los campesinos y a los siervos). La carne de cacería, no era habitual en los menús diarios. Una práctica común en la época era cocer las carnes antes de asarlas, práctica que se mantiene hasta el siglo XVIII. Las piezas de caza eran presentadas a las mesas enteras, sin embargo las grandes aves se troceaban, se rearmaban y se presentaban cubiertas con sus plumas. La carne también se freía, una gran diferencia entre Occidente, el Al-Ándalus y los sefardíes era la fritura mediante aceite de oliva, la carne también servía para preparar empanadas y albóndigas. Algunas veces se picaba, se mezclaba con arroz, leche y azúcar y se servía como unas natillas.
  La carne de ternera no era tan común como hoy porque criar un ganado era una tarea muy relacionada con el trabajo de agricultura, de esta forma los bueyes y las vacas eran mucho más valiosos como animales de tiro que como potenciales productores de alimentos tales como la carne o leche. La carne de animales sacrificados estaba disponible sólo cuando no podían servir más o su carne era particularmente menos apetitosa y por lo tanto valorada menos. Aunque también encontramos vacas y ovejas, la más común de las carnes domesticadas procedía del cerdo, que requería menos atención y era más barata. El cerdo anduvo a menudo libremente incluso en ciudades y podría ser alimentado alrededor de cualquier basura orgánica de la cocina se generaliza la elaboración de morcillas con la sangre del cerdo, con piñones y pasas, o las tortas de harina de mijo o de castañas también con la sangre del animal. El Islam y el judaísmo prohíben su consumo y no dejaba de ser una forma de manifestar las creencias católicas en España, al tiempo que se trata de un animal de gran aprovechamiento.
  Entre las carnes el erizo y la ardilla se consideran apropiados para el alimento.
  Se incluye en la alimentación cárnica una amplia gama de aves, que incluyen el cisne, el pavo, la codorniz, la perdiz, a veces la cigüeña, y la alondra, así como cualquier pájaro salvaje que podría ser cazado con éxito. El cisne y el pavo fueron domesticados a menudo, pero comidos solamente por la élite social y elogiados más por su aspecto fino (se menciona que frecuente creaban el atontamiento) que la calidad de su carne. Gansos y patos habían sido domesticados pero no eran tan populares como el pollo, el equivalente de las aves al cerdo.Carne en la edad media.  Carne, hortalizas, pescado, legumbres, verduras y frutas, también formaban parte de la dieta medieval dependiendo de las posibilidades económicas del consumidor.Uno de los inconvenientes más importantes para que estos productos no estuvieran en una mesa eran las posibilidades de aprovisionamiento de cada comarca. Debemos considerar que los productos locales formaban la dieta base en el mundo rural, mientras que en las ciudades hubo más variación a medida que se desarrollan los mercados urbanos.
  Las aves de corral suponían un importante aporte cárnico a la dieta. Las clases populares no consumían mucha carne, siendo su dieta más abundante en despojos como hígados, patas, orejas, tripas, tocino, etc. En los periodos de abstinencia la carne era sustituida por el pescado.

La diversidad culinaria.
  Un estudio del siglo XIV indica que en Berlín, Estrasburgo y Fráncfort del Óder, en el territorio germano, se llegaba a consumir de 500 g hasta 1 kg de carne al día.
  Los clérigos, fieles a la austeridad y la pobreza, comían los productos que les reportaban sus huertos, las tierras arrendadas y la caridad de los vecinos. La carne era escasa en sus mesas, no tanto por no poder pagarla, sino por las restricciones propias de la religión, como en tiempos de Cuaresma.

Los Pescados en la Edad Media.
pescado en la edad media.  Diversas especies de pescados tanto de mar como de agua dulce, formaban parte de la dieta, presentándose tanto fresco, en salazón (Un ejemplo claro incluso hoy en día es el bacalao), ahumado o en escabeche técnica muy empleada en la cocina española actual heredado de la cultura árabe. Dependiendo de la cercanía a las zonas de pesca la presentación del pescado variaba.
  Siempre por debajo del prestigio dictado por la carne, se tomaban como alimento alternativo a los días de ayuno religioso, tales como la Cuaresma, de todas formas este alimento sólo era ingrediente principal en las poblaciones costeras.
  La fritura de pescado era muy habitual y las clases altas disfrutaban en sus banquetes de distintas clases de pescado, en especial aquellos presentados y adornados con especias, ingrediente imprescindible en cualquier mesa de esta clase.
  En las costas que asomaban al Atlántico y al Mar Báltico Los tipos de pescado importantes eran el arenque y el bacalao.
  El arenque tiene y tuvo una importancia económica tremenda en los pueblos del norte de Europa, el arenque ahumado elaborado en los países costeros del Mar del Norte tenían un amplio mercado que llegaba hasta las fronteras lejanas de Constantinopla. Una amplia gama de moluscos (incluyendo las ostras, los mejillones, vieiras, etc.) eran comidos por las poblaciones del mar mediterráneo, algunos de ellos procedían de ríos como el cangrejo.
  Comparado con la carne el pescado era mucho más caro para las poblaciones del interior, hay que pensar que los métodos de conservación necesarios para transportar pescado fresco en grandes cantidades eran muy rudimentarios, y se centraban más en evitar olores mediante el empleo de especias olorosas antes que preservar realmente el pescado.   Los pescados de agua dulce más comunes de ver en los platos eran: las luciopercas, las carpas, las percas, la lamprea y las truchas. Los mamíferos marinos, tales como las ballenas y las marsopas eran considerados como pescados a ingerir en los días de fasto, otro de los animales considerados pescado por los medievales era el castor, debido a que se pasaba gran parte del día en el agua.

Frutas y Verduras en la Edad Media.
agricultores trabajando la tierra.   Muchos vegetales como las coles, rábanos, las remolachas, las calabazas, las alcachofas, las cebollas y el ajo, un signo identificativo de la cocina sefardí, constituían la mayor parte de los ingredientes vegetales de la dieta. Sin embargo, aunque muchas de estas plantas se ingerían por los trabajadores a diario, eran consideradas menos prestigiosas que otras formas de alimentos, tales como la carne. Los vegetales se incluyen ocasionalmente en los potajes. La forma más básica para su preparación es en forma de sopas o estofados. Varias legumbres, como los garbanzos, habas y los guisantes eran considerados como las fuentes más importantes de proteína.
  La fruta fue muy popular y se sirvió generalmente fresca (a pesar de las prescripciones médicas), seca, o en conserva. Como el azúcar y la miel eran muy caros, lo más común era emplear algún tipo de fruta como edulcorante. Las frutas más elegidas en el sur de Europa eran los limones, naranjas, naranjas amargas (la variante dulce no llegó a emplearse hasta varios cientos de años después), pomelos, membrillos, dulce de membrillo y, por supuesto las uvas. En el norte de Europa las manzanas, peras, ciruelas y fresas eran las frutas más comunes. El fruto del Ficus y los dátiles fueron comidos a lo largo de toda Europa, pero no aparecen en los territorios del norte donde tenían que ser importados.

Las especias en la Edad Media.
Las especies en la edad media.   Las especias estaban entre los productos de mayor lujo disponibles en la edad media, son usadas con generosidad en la confección de las salsas así como hierbas aromáticas. De todas ellas la más común era la pimienta negra, la canela (y su variante más asequible la cassia), el comino, el jengibre, y los clavos, se utilizaban para dar sabor exótico a los alimentos y para disimular el gusto de la carne pasada. Algunos de estas especies son importadas desde plantaciones de Asia y África, y eran extremadamente caras. Si la especia más común era la pimienta negra, la más cara y exclusiva era el azafrán, era empleada más como colorante alimenticia (debida en parte a su aporte como color rojo vívido) que por su sabor. Muchas especies que entonces era comunes, o incluso estaban de moda durante este periodo medieval hoy en día caen casi en el apartado de desuso
  Era muy común emplear como condimento las hierbas que crecían localmente.   Salvia, mostaza, y especialmente el perejil que crecían en toda Europa eran especias de amplio uso en casi todas las regiones, de la misma forma la alcaravea, las alcaparras, la menta y el hinojo. El eneldo y la mostaza fueron muy populares como condimentos. El anís fue empleado como un saborizante de pescados y de carne de pollo, y sus semillas cubiertas de azúcar, para servir carnes confitadas al final de las comidas.
  El azúcar era un producto muy caro en la edad media, y el consumo era por lo tanto muy moderado. La caña de azúcar podía ser cultivada en las partes más del sur de Europa y la remolacha de azúcar estuvo ausente durante varios siglos más. El edulcorante más común era la miel, también frutas secas y los mostos de uva (una especie de sirope).   Para las clases más favorecidas existía el mazapán y los anillos de naranja secos (muy populares en Francia e Italia desde el siglo XIV). Se empleaban algunos tipos de caramelos, servidos generalmente tras las comidas mints. Para aquellos que no podían recolectar el azúcar o la miel, existía la posibilidad de las chirivías y los nabos como fuentes alternativas y viables de edulcorar ciertos platos.

Las bebidas en la Edad Media.
  El agua, insalubre debido a las circunstancias higiénicas de la época, era frecuente transmisora de infecciones, por ello se beberá otro tipo de bebidas con alcohol, como el vino, la cerveza, el  hidromiel, la sidra o la perada.

La Cerveza en la Edad Media.
Cerveza en la edad media.   Entre los países del norte y centro Europa ( escandinavos,  daneses,  germanos…) preferían la cerveza debido a los problemas con la preservación de esta bebida durante cualquier período largo (especialmente antes de que la introducción de malta) hacía obligatorio que consumiera sobre todo fresca; estaba posiblemente turbia y quizás con un contenido en alcohol más bajo que el equivalente moderno típico se calcula que el pueblo llano consumía unos 6 litros de cerveza por persona y día.
A partir del siglo XI, los monjes de los monasterios cristianos se hicieron cargo de elaborar cerveza y mejoraron la receta. A este tipo de cerveza se la llamó cerevisa monacorum, cerveza de los monjes con denominación de origen, cuyo secreto guardaba celosamente cada fraile boticario.
  Los ingredientes principales de la cerveza eran la cebada malteada, el agua y la levadura. En ocasiones, se añadía romero y tomillo para evitar que la cerveza se estropeara (acción contra el moho y las levaduras) y para darle sabor. Esta cerveza era turbia y contenía muchas proteínas e hidratos de carbono, lo cual la convertía en una bebida muy nutritiva, que consumían tanto los campesinos como la nobleza. Los monjes europeos refinaron el proceso e institucionalizaron el uso del lúpulo por su sabor y sus propiedades como conservante.
  Antes de conocer el lúpulo, los europeos del norte utilizaban hierbas aromáticas y plantas silvestres, logrando una cerveza más ligera, de poca duración y no apta para el transporte. En el siglo XII, el rey germano Juan Primus, conocido como Gambrinus , combatió el hambre en sus dominios a través del cultivo de la cebada, lo que impulsó enormemente la fabricación de la cerveza.
  En la Edad Medía, las tierras alemanas poseían cerca de 500 claustros en los que se elaboraba y comercializaba cerveza, entre otras razones porque el vino estaba prohibido en Cuaresma y lo cambiaban por cerveza. Los duques de Baviera no sólo daban permiso a los monasterios de monjes, sino que las monjas de los Prados de Santa Clara también elaboraron su propia cerveza.

El Vino en la Edad Media.
El vino en la edad media.   Y entre los países más al sur, especialmente los mediterráneos, preferían el vino.
  El vino era, no obstante, por regla general la bebida preferida de la nobleza ya que podrían producirla por sí mismos. El vino siempre estaba presente en la mesa medieval ya fuera solo, mezclado con agua o aromatizado con hierbas o especias. Se estima que, a finales de la Edad Media, el consumo medio por persona era de un litro diario. Su aromatización se hacía para alimentar más (más calorías) y por uso medicinal como tónico contra el cansancio o un enfriamiento.
Si a alguien debemos la expansión del vino, primero es a los romanos y luego a la Iglesia. Los romanos plantaron viñedos en todos los lugares en que la uva soportó el clima (norte de África, España, Gaul, Inglaterra e Illyria). Los cultivos permanecieron para consumo local, en particular para la Comunión, por lo que su cuidado pasó a ser preocupación de los eclesiásticos.
  La mayoría de los vinos locales eran de baja calidad, especialmente en áreas de alta latitud. Si bien las plantaciones más importantes son atribuidas a Carlomagno, no fue hasta el siglo XII que las grandes plantaciones encontraron lugar y grandes mercados. Debido a las dificultades para transportar mercaderías de la época, la mayoría de los viñedos que subsistieron fueron aquellos que estaban a orillas de ríos importantes.
Dos vinos medievales
• Hipocrás o Ypocrás: vino muy popular en el Medievo, cuyo nombre procede del médico Hipócrates, su elaboración se remonta a principios del siglo XIII. En realidad era un tónico medicinal que combatía catarros, malas digestiones y que estimulaba la sudoración. También se indicaba para cuando la mujer sufría la sangre del mes o como afrodisíaco. Se elaboraba con una mezcla de vino tinto y blanco, a la que se añadía miel o azúcar y especies como la nuez moscada, jengibre, pimienta negra, canela o clavo, y luego se hervía.
• Claurell: vino del siglo XIV, cuyo nombre derivó en el actual ‘clarete’, aunque aquél no se parece al rosado de hoy. Era un vino caro y se servía en los banquetes reales. También era un buen tónico y se usó como digestivo y estimulante circulatorio. Posee propiedades afrodisíacas, energéticas y reconstituyentes. En una época más tardía se utilizó para las inflamaciones de garganta por sus propiedades anti febrífugas y anti tusivas.
  Según los numerosos consejos dados en los documentos medievales acerca de como salvar el vino que empieza a dar muestras indicadoras de que se va a poner malo, nos hace ver que la preservación del vino debía haber sido un problema extenso y bastante común en aquella época, asi el envejecimiento de los vinos rojos de la alta calidad requirió conocimiento especializado así como un almacenaje costoso y además un equipo preparado para ese menester, con lo que dio lugar a un producto final aún más caro y exclusivo. La calidad del vino se diferenció considerablemente según vendimia, el tipo de uva y más importantemente, en el número de los prensamientos realizados a la uva. La primera presión se hacía a los vinos más finos y más costosos que eran reservados para las clases más altas. Los segundos y terceros prensados generaban un contenido de baja calidad y con poco alcohol etílico. La gente corriente tuvo que beber generalmente un vino más barato, tal y como eran los vinos blancos o los vinos rosados generalmente elaborados con un segundo o tercer prensado, significando que podría ser consumido en cantidades absolutamente abundantes sin conducir a la intoxicación etílica. Para los más pobres y los religiosos ascetas a veces se tomaba ya casi en la frontera de lo que podría ser vinagre.
  El especiado era no sólo popular entre la gente corriente, sino que también era considerado especialmente sano por los médicos. Se creía que facilitaba la digestión y que dirigía la energía a cada una de las partes del cuerpo, y era la creencia de que la adición de especias fragantes y exóticas lo haría aún más sano.Los vinos especiados fueron elaborados generalmente mezclando un vino (tinto) vino en la edad media.ordinario con un surtido de especias tales como jengibre, cardamomo, pimienta, granos del paraíso, nuez moscada molida, clavos y azúcar. Éstos estaban contenidos en pequeñas bolsas que se empapaban en el vino vertido, y de esta forma se elaboraba el hypocras y el claré, ya en el siglo XIV había un fuerte comercio de especia para este tipo de bebida.

La Hidromiel en la Edad Media.
La hidromiel en la edad media.   La hidromiel una fermentación de agua con miel. En su elaboración se emplean las mieles más dulces, más aromáticas y de color más claro. La fermentación se obtiene por medio de levaduras vínicas, después de haber eliminado por el calor los gérmenes naturales de la miel.
  Más antiguo que el vino y, probablemente, precursor de la cerveza. Fue elaborado por grandes civilizaciones en los cinco continentes: griegos, celtas, sajones y bárbaros del norte, egipcios y mayas entre otros. En la Grecia clásica se llamaba melikraton y los romanos la llamaron agua mulsum. Plinio cuenta que fue Aristeo, rey de Arcadia, quien ideó la primera fórmula del hidromiel.
  En los siglos XV y XVI existía una tradición entre las parejas recién casada, las cuales debían tomar hidromiel durante un ciclo lunar completo tras la boda para traer al mundo un hijo varón. La actual expresión, ‘luna de miel’, proviene de ahí.
  La práctica más habitual era compartir las copas y recipientes donde se bebía.

 La Sidra en la Edad Media.
  La sidra durante la Edad Media constituyó un importante complemento de la economía agraria, siendo una de las más importantes industrias rústicas. En Asturias se utilizó la sidra como moneda de pago por determinados bienes y por el trabajo de los siervos. Era una bebida de la clase baja, se dedicaba principalmente al consumo particular, pero una parte se comercializaba. Se elabora en Asturias, Cantabria y País Vasco; pero también en la Europa atlántica, Francia y Alemania.
  En algunos lugares se elabora la perada o sidra de pera. Se trata de una bebida alcohólica típica en Normandía, que se obtiene mediante la fermentación de los azúcares del jugo de pera por medio de una levadura. No suele mezclarse el jugo de distintas clases de peras, sino que esta sidra se elabora con el jugo de una única variedad. Aunque la perada se viene elaborando desde muy antiguo, no alcanza la calidad de la sidra de manzana.

La leche en la Edad Media
La leche en la edad media.   La leche pura no fue consumida por los adultos, excepto aquellos que eran pobres o estaban enfermos, siendo reservado para los bebés o para los mayores, y entonces generalmente como suero de leche. La leche fresca y los productos lácteos eran poco comunes, debido a la falta de técnicas para su conservación, por este motivo los productos lácteos más utilizados eran la mantequilla y algunos quesos.

Desayuno, almuerzo y merienda en la Edad Media.
La sociedad medieval comía cerca de dos veces al día: almuerzo, cercano a la hora del mediodía y una merienda ligera. El desayuno era, por razones prácticas, elaborado para muchos trabajadores, niños, mujeres y enfermos, siempre a horas muy tempranas. La mayoría de las personas que sucumbían al desayuno, lo consideraban una práctica débil.

Las Cenas y los Banquetes durante la Edad Media.
Banquete en la edad media.  Las cenas a altas horas de la noche y los banquetes en los que solía haber considerables cantidades de alcohol eran considerados inmorales. Se consideraban asociados con vicios tales como: apuesta, lenguaje soez, bebida y prostitución, lo que no impedía que incluso miembros importantes de la Iglesia practicaran este tipo de banquetes. Las comidas de rango menor y los aperitivos eran muy comunes a pesar de no estar bien vistos por la Iglesia.
  Los menús en la Edad Media se presentaban por servicios y cada servicio constaba de varios platos los cuales se sacaban a la mesa todos a la vez.
Una comida podía constar de 3 ó 4 servicios e incluso más, una de 4 servicios constaba de:
Primer servicio:
   Capones a la Cameline (Salsa de canela), Gallinas a las hierbas, Coles nuevas y caza.
 Segundo Servicio:
Asado, Pavos reales con apio, Paté de capones, Liebre con vinagre rosado y Capones al mosto.
Tercer servicio:
Perdiz a la trimolette, Pichones estofados, Paté de caza, Gelatinas y Lesches (Tajadas de carne).
Cuarto Servicio:
Pasteles, Crema frita, Patés de peras, Almendras dulces, Nueces y Peras.
Los “Servicios” corresponden a diferentes fases de la comida. Los comensales no comen de todos los platos presentados en cada servicio, sino más bien picotean de unos u otros.
Después de cada servicio se retira todo de la mesa antes de que llegue el siguiente.
Cuando se levantaba la mesa de un servicio y para matar el tiempo muerto entre servicios, actuaban malabaristas, trovadores etc. es lo que se llamaba el “Entremés”. Los platos, especialmente aquellos destinados a las mesas reales, suponían verdaderas obras de arte, recetas refinadas y exclusivas, cocinadas durante horas por decenas de sirvientes que, también en estos siglos, se especializan en las labores culinarias.banquete en la edad media-2
  El utillaje de las mesas era muy simple hasta el siglo XIV, hay que tener en cuenta que el comedor no existía y para las comidas y celebraciones en una sala adecuada de la casa se montaban tableros sobre caballetes, los tableros se cubrían con lienzos que colgaban del lado de los comensales y servían para limpiarse las manos, la servilleta todavía no se había inventado, era habitual y bien visto comer con tres dedos de cada mano por lo que antes de comer los comensales se solían lavar las manos. Los recipientes raramente eran de vidrio puesto que eran un material caro y lujoso en las mesas medievales, aunque se conocía el plato de madera o estaño, no se utilizaba como tal, para los alimentos líquidos se utilizaba la escudilla y era práctica común el compartir la escudilla con otro comensal, así podemos leer en la nota del Ménagier de París que en una mesa para 16 personas decía “La comida fue para 8 escudillas”.
En una novela de Perceforet se dice “Hubo casi ochocientos caballeros sentados a la mesa y no hubo ninguno que no tuviera dama o doncella para su escudilla”.
Para los alimentos sólidos se utilizaba una rebanada de pan como soporte, que en algunas casas se dejaba sobre una base de madera o estaño, (El nacimiento de los salvamanteles), en muchas casas estos “platos paneros” empapados en grasa se depositaban en el “Plato limosnero” para distribuirlos entre los menesterosos.
Las cucharas eran conocidas y utilizadas en la mesa, el tenedor sin embargo no era conocido, el primer país que empezó a utilizarlos fue Italia para comer la pasta.
banquetes en la edad media-3  En cuanto al uso del cuchillo, cada comensal utilizaba el suyo, es decir sus dagas o puñales. Los animales de caza se presentaban enteros y el dueño de la casa o el invitado de más honor los cortaba con su espada. Uno de los mayores honores era el de proporcionar a un invitado el privilegio de trinchar.
La mesa de los reyes y príncipes, se distinguían por la presencia en la misma de una naveta, es decir un cofre con forma de navío, de metal precioso y adornado con pedrería, cerrada con un candado fuera de las comidas, donde se guardaban los utensilios del rey y sobre todo las especias que en la época eran de gran valor.
Los nobles solían beber de sus copas de plata u oro, pero la gente común, aun sentada en comedores reales, lo hacían del jarro, es decir bebían a morro, eso sí antes se limpiaban los labios con el dorso de la mano y nunca bebían con la boca llena.
  Los códigos sociales de aquella época hacían difícil para una mujer mantener los estereotipos de permanecer bella, delicada e inmaculada durante el transcurso de una fiesta suntuosa, la mujer del hospedador del banquete comía a menudo en un recinto separado. Pudiendo unirse al banquete cuando ya estaba a su final y los negocios ya se habían tratado.Banquetes en la edad media.
  Los libros de etiqueta que se conservan explican cómo hay que comportarse en la mesa. A continuación figuran algunos buenos consejos:
· Absteneos de escupir cuando estéis sentados en la mesa.
 Si os enjuagáis la boca cuando estáis comiendo, no debéis escupir el agua en el plato sino que debéis hacerlo en el suelo y educadamente.
 Si os sonáis la nariz, acordaos de limpiaros la mano con la manga del vestido, (en la época no existían los pañuelos).
 No os limpiéis los dientes o los ojos con el mantel.
 Si hay un servidor de Dios en la mesa tened especial cuidado dónde escupís.
· No os mondéis los dientes con un cuchillo, una paja o un palo en la mesa.

Alimentación en los monasterios durante la Edad Media.
Alimentación de los monjes en la edad media.   El Clero a igual que la nobleza disfrutaba en su mayoría de una gastronomía exquisita, pero había diferencias , los mejores colocados eran el Alto Clero que consumía una dieta notable, los peor parados eran conventos y monasterios pero no tanto como los marginados de la sociedad. Esta diferencia es que no es lo mismo vivir en la ciudad que en el espacio rural, en la ciudad hay variedad y en el espacio rural se contentan con productos locales.
  Para el mantenimiento de los alimentos en los conventos y monasterios había tres medios de conservación; el secado, la salazón y la fermentación. El más utilizado era el secado mediante los hornos monásticos, la salazón era sobre todo para el pescado donde se mantenía con abundante sal y la fermentación ofrecía conservar su sustancia a los licores.
  Era habitual entre el clero los platos agridulces y crear mermeladas para acompañarlas con carnes. Las dietas eran abundantes, en un día un monje solía consumir 1700 gramos de pan, litro y medio de vino o cerveza, unos 80 gramos de queso y un puré de lentejas de unos 230 gramos.
  Las monjas se contentan con 1400 gramos de pan y 130 gramos de puré, añadiéndose el queso y el vino. Los laicos suelen engullir kilo y medio de pan, 100 gramos de carne, 200 gramos de puré de legumbres secas y 100 de queso, regado también con litro y medio de vino o cerveza. Las raciones alimentarias rondarían las 6.000 calorías ya que se consideraban que sólo son nutritivos los platos pesados. De estos datos podemos advertir que la obesidad estaría a la orden del día, por lo menos entre los estamentos noble y clerical, si bien los campesinos también hacían comidas fuertes cuyas calorías quemaban en su duro quehacer diario.Alimentación de los monjes en la edad media.
  Las fiestas eran iguales a exceso en la época altomedieval. Las raciones alimenticias de monjes y clérigos aumentaban en un tercio, alcanzando las 9.000 calorías gracias a doblar la ración diaria de potajes, sopas o purés y recibir medio litro más de vino junto a media docena de huevos y un par de aves. Los canónigos de Mans recibían en determinadas fiestas un kilo de carne con medio litro de vino aromatizado con hinojo o salvia. Si advertimos que el calendario cristiano contaba con unos sesenta días festivos al año -más las festividades locales- podemos imaginar el peso alcanzado por algunos monjes.
  Estas pesadas comidas requerían de largas digestiones “acompañadas de siestas, eructos y flatulencias expresadas de la manera más sonora posible, porque tal cosa se consideraba como prueba de buena salud y de reconocimiento al anfitrión”
Alimentación de los monjes en la edad media_3   El clero al no estar tan mal parado económicamente suministraba a los pobres y desgraciados algún tipo de comida en la puerta de los conventos, es el caso de la recurrente “sopa boba” una sopa de huesos y despojos que eran repartidos entre los feligreses aunque más de algún monje ermitaño lo desearía ya que éstos se alimentaban básicamente de agua y hierbas crudas.
  Por el contrario la alimentación del alto clero no ofrecía grandes diferencias con la de los nobles, se alimentaban básicamente de carne, quesos, todo tipo de frutas etc.
  El poder de la Iglesia era grande en este periodo medieval, incluso podía llevar a que la gente alterase su orden de comidas diarias ya que prohibía algunos días comer carne sustituyéndose por pescado.

LA GASTRONOMÍA EN LAS CLASES BAJAS
Alimentación del pueblo llano en la edad media.   Son las clases bajas las que más duramente sufre los efectos de las crisis. Además, en este periodo las hambrunas y epidemias se hicieron notar con lo que su alimentación sufrió un duro golpe sobre todo en la variedad de las comidas.
  La dieta humana requiere sobre todo proteínas, vitaminas y otros como hierro, fósforo, calcio o flúor. Todo esto un individuo de clase media-baja no lo cumplía, su dieta es esencialmente de cereales que poseen muchas calorías pero le falta a menudo proteínas (carne) alimento que abunda en los ricos. Por el contrario comen muchas frutas y verduras pero varía dependiendo de la zona, por ejemplo un labrador montañés mediterráneo comerá castañas para transformarlas en harina y luego en pan que fue algo característico de la alimentación medieval.    hay periodos en los que el campesino tenga que soportar la falta de pan y frutas por motivos como las inclemencias meteorológicas, con lo que aparecerán enfermedades como el escorbuto (enfermedad habitual en piratas y marineros).
  A finales del siglo XV aparece por primera vez en el seno de las clases pobres la figura del pícaro. Relacionado indirectamente como un ayudante del cocinero o pastelero que “picaba” o hurtaba las comidas, el pícaro como otro cualquier ladronzuelo robaba platos míseros como el caldo de mondongo (plato que incluía nabos, tocino, coles y grasa de cerdo) o el potaje de frangollo o de trigo cocido, almochote (potaje de carne, ajo y queso) etc.
  Las clases bajas también celebraban grandes banquetes (depende de cada caso) por lo general en fechas señaladas como el Carnaval, la Pascua o en la boda de algún familiar en la cual el festín podía durar varios días.Carnaval en la edad media.
  La falta de higiene en las clases bajas dio lugar a multitud de enfermedades que en muchos pueblos diezmaron a la población.
  De entre todas, el escorbuto fue una de las más temidas. Se produce por la falta de vitamina C que poseen las verduras y frutas cítricas y sus consecuencias son la coloración de la piel en un tono amarillento, hemorragias, dolor de encías y articulaciones y manchas en la piel que cambian de color.
  La gota también fue habitual sobre todo en las clases altas debido a los elevados niveles de ácido úrico en la sangre conseguidos sobre todo por alimentos ricos en proteínas como la carne.
  La falta de higiene sanitaria provoca un mal en las clases bajas especialmente denominado Fuego de San Antón. Está enfermedad se producía por un hongo que se cría en el centeno de mal estado. Las consecuencias eran la gangrena de las extremidades, su amputación y la posterior muerte del paciente.
  El carbunco se contagia en humanos principalmente por consumir carne de animales contaminados con este mal. La enfermedad acaba con la muerte del paciente entre uno a tres días sobre todo por hemorragias internas, vómitos y una fiebre muy alta.alimentación del pueblo en la edad media-2
  Aunque la enfermedad que más víctimas causó en estos años fue la “peste negra”, la cual comenzó a principios del siglo XIV llevándose tras de sí a más del 30% de la población europea. En muchas zonas, el desconocimiento de los orígenes de la enfermedad llevó a buscar un chivo expiatorio produciéndose revueltas sociales como las ocurridas en Sevilla en el año 1391. Se creía que los judíos habían contaminado el agua de los pozos donde la gente solía beber y esa era la causa de la enfermedad, de ahí que los persigan para quemarlos o asesinarlos. Otras revueltas se produjeron en Córdoba, Toledo o Barcelona.

Las Hambrunas en la Edad Media.
alimentación de los pobres en la edad media.  Durante el siglo XI se produjo en toda Europa una expansión demográfica y económica sin precedentes, pero a partir de 1275 se produce una etapa de regresión debido en gran medida a las malas cosechas y las hambrunas. Si a esto le añadimos las epidemias de peste, en especial la de 1348 y las devastaciones de la guerra de los Cien Años vemos como la mortalidad crece en Europa durante estos siglos.
  La producción de cereales no era suficiente para la demanda de la población incluso en periodos de bonanza. El agotamiento de los suelos, la elevación del precio del cereal, y sobre todo las inclemencias meteorológicas provocaron las hambrunas.
  Durante los primeros 30 años del siglo XIV se produjeron muchas precipitaciones haciendo que se inundaran campos y destrozaran cosechas
  La Península Ibérica se libró de estas hambrunas, pero en 1333 en Cataluña está constatado un periodo de hambre con numerosas muertes al igual que entre 1343 y 1346 en Castilla. En una crónica de Alfonso XI se dice lo siguiente “los fuertes temporales fueron la causa de la gran mengua de pan, de vino y de los restantes frutos”.
La depresión agraria provocó despoblados en toda Europa, el retroceso de los cultivos y el alza de los precios y salarios.
  Las revueltas campesinas en la Península Ibérica se produjeron sobre todo en el siglo XV, en Mallorca en 1450 a manos de los forans, la de los irmandiños en Galicia de 1467 y la de los payeses de remensa en Cataluña, los cuales se quejaron de su situación personal de adscripción a la tierra y los malos usos dados, pero la revuelta se solucionó gracias a la sentencia arbitral de Guadalupe en el año 1486.
  Entre los siglos XI y XIII la mejora del cultivo de los campos y la roturación de tierras antes sin cultivar posibilitó el auge de las ciudades y el crecimiento de la población.
  La crisis alimentaria a partir de la segunda mitad del siglo XIV junto con las enfermedades como la peste y las guerras hicieron descender el número de habitantes entre un 30 y un 60%.
La hambruna en la edad media.  De la misma manera, la carencia de alimentos sobre todo en las clases bajas o incluso el abuso de determinados alimentos como carnes ricas en proteínas por parte de las clases altas provocan en la población una baja tasa en el índice de esperanza de vida.   Se cree que en estos siglos la esperanza de vida media rondaba los treinta años siendo algo superior en las clases altas.